lunes, 25 de diciembre de 2017

Mí 2017.

Igual que el año pasado, esta vez tampoco vengo a escribir cosas "bonitas", ordenadas y de otro estilo.
Vengo a decir cómo me he sentido durante todo este año.
Y, la verdad es que no puedo describir mi año con una sola palabra, sino que ha sido un cúmulo de sonrisas, risas, besos, lágrimas, almohadas mojadas durante la noche, canciones especiales y personas también especiales.
Reconozco que no he sido todo lo fuerte que debería haber sido. Me he hundido más veces de las que me he permitido pero eh, también me he levantado intentando ser siempre mi propio bastón.
Y no sabría decir si me ha ido bien o no, lo que sí que sé es que de alguna manera u otra he aprendido a ser más fuerte, menos confiada y tener más ovarios que nunca.
Durante este año he besado, mucho,y en muchos sitios, y sólo me arrepiento de un beso, el que no he llegado a dar y todavía sigo sin saber por qué.
Me he dado tantas ostias con la pared que hasta tiene la forma de mi frente .Y quien dice con la pared dice con la almohada, con la realidad, con el suelo (porque soy de las que se tropieza muchas veces). La verdad es que es una pared preciosa.
Ha habido tantas canciones en este año que no sabría con cuales quedarme. Canciones de salir de fiesta, de dejarte la garganta cantándolas, canciones de bailar frente al espejo y también de llorar frente a él. Canciones de dormir, canciones para pensar en ti, para despedirte cuando me dolías demasiado y canciones para recordarte aún más de lo que ya lo hago.
Mi última canción del 2016 fue Let it be, no puede haber canción que me cure más.
Ay, Andrés, lo que me has hecho llorar con tu Benijo.
Me la he jugado este año, mucho, diría que me he jugado la vida, pero como dice Metallica, Nothing else matters. 
Ahora el chupito va por mí, para que pueda seguir dándome de ostias y para que aprenda a no descuidarme demasiado.

jueves, 7 de diciembre de 2017

XVIII.

igual,
para cuando alguien
quiera volver,
yo ya no estoy dispuesta
a abrir más la puerta.