No quisiese perturbar tus recuerdos pero...¿te acuerdas cuando nos quedabamos hablando hasta las tres o las cuatro de la mañana? ¿cuándo cada vez que me mirabas me ponía roja? En esos momentos eramos felices, los dos, juntos, en nuestro pequeño universo.
Aprendimos que era necesitar a otra persona.
Aprendimos que no todo en la vida es uno mismo. Que se podía querer de una manera distinta. Que un simple "mañana voy a ir a verte y quiero que lleves tu sonrisa" podía alegrarte la noche entera.
Nos amoldamos el uno al otro, conociendonos, queriendonos. Aprendiendo de nosotros mismos, cambiando...
Nos acostumbramos tanto el uno al otro que cuando no hablabamos se nos hacía un mundo.
Nos acostumbramos a un nosotros.
Hasta que llegó la decadencia, no sabíamos que nos pasaba pero ya no era lo mismo.
Llegaron otras personas y con eso lagrimas derramadas durante la noche.
Quizá nos queriamos, es cierto, pero Cariño, no supimos como hacerlo.