Mi mejor amigo
me preguntó el otro día por ti
sé que no lo hizo con mala intención,
pero joder, cómo rascó.
Me dijo que qué tal lo llevaba
que cómo te llevaba,
como si fueras una carga,
aunque a mí me encantaba tenerte encima.
Le dije la verdad,
que lo llevaba bien (que ya no te llevaba)
pero no sé si me creyó
y tampoco es que me importase.
Por decirle, le hubiera dicho
que echaba de menos agarrarme
a tus caderas y explotar.
Por decir, que echaba de menos
que me pidieras una camiseta
para "dormir" y que nunca más volviera a mi armario.
La verdad es que puedes quedártela,
la camiseta es tuya a partir de ahora,
aunque yo ya fui tuyo desde la primera sonrisa.