domingo, 30 de diciembre de 2018

Mí 2018.

Ha sido un año de mucho crecer, de muchos cambios, de madurar, de intentar pensar más con la cabeza que con el corazón, aunque creo que eso no va conmigo.

Cuando lo empecé no me auto impuse unos propósitos inútiles que sabía perfectamente que no iba a cumplir, lo único que quería era ser feliz, bailar y reír mucho, y salir de mi zona de confort.
A grandes rasgos, lo he conseguido todo.
He bailado más que nunca con la gente de siempre, he bailado con gente que no conocía tanto pero que se quedarán durante muchos años, lo sé.
He reído muchísimo, de mí misma sobre todo, a veces puedo llegar a ser muy torpe y yo me caigo con facilidad...
También he sido feliz. Nunca pensé que diría eso... pero sí, he conseguido saborear aquellos ratitos de felicidad en los que parece que el mundo es un poco menos gris.
Aunque también he llorado bastante, no quiero tenerlo en cuenta, porque quizá en eso estaba fallando, en tener más en cuenta las lágrimas que las sonrisas.
Conseguí salir de mi zona de confort, de mi casa, mis amigos, mi círculo, mi pequeña burbuja, y estoy orgullosa de la gente que ha llegado. Nunca pensé que darían tanto de sí las noches en Salamanca.
Canciones, personas que vuelven y otras que se van, tequila, café, cigarros, el pintalabios corrido, faldas cortas, sonreír hasta que duela, caerme, y vuelta a empezar.
Te espero, 2019,
y brindo
por mí, para que no se me olvide que primero yo, después el mundo.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Solo tenemos una vida.

Hoy es domingo, otro domingo más, otra semana que se acaba, otra oportunidad más para empezar.

Tenemos, de nuevo, otra oportunidad más para cagarla, para empezar a hacer ejercicio o a comer bien, otra oportunidad para pedir perdón o para ponernos al día con los estudios.

El tiempo pasa para todos y se me van acumulando los domingos sin ti.
Toda mi vida ha cambiado de hace dos meses para acá. 
Seguramente esté más delgada, el pelo se me habrá aclarado y yo probablemente me haya oscurecido un poco más.
Los viajes en bus sola me han dado mucho para pensar, en qué quiero para mí, para mí vida, porque solo tengo una vida que vivir y quiero aprovecharla.
Quiero aprender a valorar los pequeños momentos
como un domingo de lluvia sentada cerca del radiador simplemente mirando por la ventana,
o tomándome un café en una cafetería bonita del centro, 
o yendo a verle porque simplemente me apetecía darle un beso.
He aprendido a valorar las pequeñas cosas, los detalles, como el que vengan a verte porque saben que estás malita y que necesitas un abrazo, que te tapen y te toquen el pelo. 
Que se le caiga la baba cuando me ve preparada para salir de fiesta.
Compartir un cigarro o la vida entera.
Sólo tenemos una oportunidad de vivir,  sólo tenemos una vida, y tenemos que exprimirla y dar mucha guerra.