lunes, 2 de julio de 2018

El mechero.

Él se acercó.
Me pidió fuego.
Prendió el mechero,
el cigarro,
la cama entera,
y mi vida.

Hasta que sopló,
y la llama se apagó,
y con ella,
también yo.

XIX.

Odio esto.
Que no estés y yo sí.
En fin.
Así no puedo.