Que harta estaba ya. Se estaba amargando en este pueblo. Pero, ¿qué podía hacer? ¿marcharse y desaparecer?
No, eso no podía hacerlo. Allí había gente que le importaba y que les necesitaba como el respirar pero...también había gente que le hacía la vida imposible, que le anulaban, le quitaban las ganas de hacer muchas cosas. Gente que, de verdad, no se merecía la vida que tenía, sino una mucho peor. Ya era demasiado. Aquí no pintaba nada y ella lo sabía. A veces...la gustaría ver que haría la gente si ella se marchara de este mundo por un día. Sabría quien era la gente a que le importaba de verdad. Quería saber que pintaba en la vida de los demás.
miércoles, 14 de enero de 2015
Gente
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