Prometí cosas, que no he podido cumplir, y me siento jodidamente culpable por eso.
Por eso, me juré a mi misma no volver a prometer nunca nada.
Hasta que llegaste tú, con tu pelo revuelto y tus camisas de cuadros, y me volví loca.
Sólo quería prometer, prometerte la luna, aunque no pudiera bajarla (pero si pintarla)
Te prometí que te abrazaría siempre que lo necesitaras y...aquí estoy, abrazándote.
Ahora estás dormido, con tu cabeza apoyada en mi vientre, y respiras tranquilo.
Qué guapo estás.
Te prometo vivir, todo, siempre, sin límites.
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