hacía mucho que no te escribía,
a ti..
igual ni lo lees, pero no importa
no quiero quedármelo dentro.
nunca se me han dado bien las despedidas
y tú lo sabes bien,
no sé despedirme, no me gusta decir adiós,
no me gusta mandar a dios a nadie
no me fío de él.
nos queríamos, pero no supimos hacerlo bien
había demasiadas ganas,
pero también demasiado miedo.
no nos culpemos, ¿vale?
quiero quedarme con el recuerdo de tu sonrisa cuando abría los ojos un domingo en Madrid.
yo no volveré a ser la chica de antes de que tú pasaras por encima, por debajo y por mi lado y tú tampoco lo serás
y no me apena decirlo (bueno, sólo un poco) porque eso quiere decir que fuimos más, aunque ahora la herida sólo sangre.
siempre estarás conmigo, como cuando te decía que eras mi casa, bueno, aunque no lo diga en voz alta, siempre serás mi refugio favorito,
y qué guapo te pones cuando sonríes de verdad
y cuánto brilla Madrid desde que te ha vuelto a ver paseando por nuestros bancos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario