Fue una noche súper fría,
ya no recuerdo qué estaba sonando
¿Sabina, Metallica? Qué importa ya.
No tenía muchas ganas de hablar con nadie y sin embargo
solo esperaba un mensaje que nunca llegó.
"Hola nena, lo siento, he sido un completo imbécil, te quiero".
La verdad es que ese mensaje nunca llegó.
Aquella noche aprendí que no debía
esperar nada de nadie, que podía convertirse
en una decepción
y que no me apetecía acumular otra más en el cajón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario